Cecilio (el Cabrero)

El Monterero de El Bonillo (Albacete)

Juan Carlos Valiente Monteagudo y Ángel Santos Calero del Grupo "DANZAS MAGISTERIO"

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El Bonillo es un pueblo de 4.500 habitantes que se encuentra situado al noroeste de la provin­cia de Albacete, a unos 70 Km. de la capital, concretamente en el "Campo de Montiel". Está enclavado al Norte de la Sierra de Alcaraz y compuesto por un conjunto de cerros entre los que destaca el cerro Barreros (1.101 m). Por su término discurren los ríos Pinilla y Peña. Agricultura (trigo, cebada, centeno, legumbres y vid), ganado lanar y caprino, avicultura y harineras son sus principales recursos.

El ganado es parte importante en este pueblo. Debido a esto, y al tremendo frío que hace en los inviernos, los pastores fabricaban prendas de abrigo para su trabajo con las pieles del ganado. Una de estas prendas es la "montera".

La montera servía para cubrirse la cabeza y protegerse del frío en invierno y aliviar el calor en verano, según las diferentes formas que esta pieza puede adoptar. Es una de las prendas más conocidas tanto en el pueblo, como en la comarca y provincia. En la actualidad su uso por los pastores se da cada vez menos, utilizándose mayoritariamente por grupos de danzas, sobre todo de la provincia de Albacete.

"Monterero" es el nombre que recibe la persona que las elabora. Cecilio Mora Ordóñez, Cecilio" el cabrero" sigue haciendo y enseñando a hacer monteras.

Este hombre nació en noviembre del año 1917 en El Bonillo, y toda su vida se dedicó a la agricultura y ganadería, en negocio familiar. Empezó a hacer monteras cuando se jubiló (año 1988). Le enseñó a hacerlas Agustín Fernández Sahuquillo, antiguo monterero de El Bonillo.

Cecilio desearía que no dejaran de hacerse monteras en El Bonillo, primero por no perder la tradición, y después porque considera que aún tiene su utilidad, tanto en el campo con el ganado, como para complemento del traje manchego.


 

 

             Proceso de elaboración de la montera:

 

·          Cortar la píel.-

Quitar la piel del cabrito en una sola pieza, estirarla y

dejar secar bien.

 

·          Límpíeza.-

Una vez seca, viene el proceso de limpieza de la pieza.

 Ésta se realizará con una sogueta de esparto liado o con una piedra rugosa

para que la piel quede limpia de "carnaza" y luego pueda trabajarse mejor.

 Ayudarse mojando la piedra o esparto.

 

·          Estírar.-

Antes de dejarla secar de nuevo, y limpia ya de "carna­za", se estira bien,

cogiendo una punta con el pie y estirando con las manos.

 

·          “Sobao".-

 

Una vez seca se enrolla con el pelo hacia dentro y con los pulpejos (parte más ancha

de la mano) se soba de arriba abajo hasta que la piel quede manejable y blanda.

 Este es un proceso que requiere mucha paciencia.

 

·          . Corte de las píezas.-

             Con unas plantillas hechas de cartón o material que no se deforme,

se marcan en las pieles para su posterior corte.

Una plantilla es parte de los laterales de la montera,

y la otra para la central o de arriba.

 Estas mismas plantillas nos servirán para cortar también

el forro que llevará la montera, y que ser_ de piel o badana negra

 

·          . Cosído.-

Una vez cortadas las piezas,

se va uniendo una pieza de piel con la que se ha cortado igual de badana.

 Nos quedarán tres piezas por separado de piel y badana.

 A continuación estas tres piezas se unirán entre sí,

conformando ya el aspecto que va a tener la montera.

 En este proceso se hará primero un basteo con hilaza (hilo bramante)

y después se cose del todo.

                                                                    Una vez hecho esto se remata la pieza cosiéndole unos cerquillos de piel de cabrito tapando las costuras.

                                                    Se doblan los laterales hacia arriba y ya tenemos la montera.